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PROYECTO EDUCACIÓN MÚSICA | |||||
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XXXI CURSO Y FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA "31 aniversario" |
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IYO INTERNATIONAL YOUTH ORCHESTRA JOVEN ORQUESTA INTERNACIONAL |
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FUNDAMENTOS
PEDAGÓGICOS
Y FORMATIVOS |
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El
proceso de enseñanza y aprendizaje de las diversas especialidades
instrumentales tiene, forzosamente, un marcado carácter individual. Superar
ese componente individual de la práctica musical e introducir elementos
colectivos. La práctica instrumental, así entendida, se configura como una
herramienta de relación social y de intercambio de ideas entre los propios
instrumentistas, además de añadir, evidentemente, la adquisición de una
compleja técnica y la progresiva formación de unos criterios musicales
propios.
La
orquesta se ha convertido, por su extenso repertorio y por su vasto
potencial comunicador, en el vehículo de expresión musical por antonomasia
y su principal misión ofrecer a la sociedad todos los músicos que ésta
necesita para poder canalizar aquellas actividades que ésta demanda..
En
última instancia, la educación musical no puede ni debe perseguir como única
meta la formación de solistas instrumentales «strictu sensu».
Formar
parte de una orquesta, dado su elevado número de instrumentistas que la
integran (cuerda, viento y percusión), se constituye en la idea finalista
de un porcentaje muy alto de estudiantes La formación y práctica orquestal
se impone, por tanto, como una materia cuya inclusión en el currículo del
curso de música queda justificada en un doble sentido.
Por
un lado, porque ofrecerá a los instrumentistas la experiencia y los
conocimientos necesarios relativos al funcionamiento, las reglas y la
convivencia características de la interpretación orquestal.
Por
otro lado, porque actuará positivamente sobre todos aquellos
instrumentistas cuyo nivel les capacite especialmente para tocar en una
orquesta y que perciban ésta como una opción válida de futuro
profesional.
la
orquesta servirá para introducir al alumno en un mundo nuevo, de naturaleza
más rica y variopinta y podrá adentrarse en géneros musicales como la
sinfonía, el oratorio, el poema sinfónico o incluso la ópera, además del
concierto.
La
convivencia con instrumentos de naturaleza y técnicas muy diversas, en fin,
proporcionará también al alumno una visión mucho más amplia del hecho
musical y enriquecerá su conocimiento de los timbres (tanto individual como
colectivamente considerados) y de las diversas peculiaridades organológicas.
La
participación del alumno en la orquesta le llevará a un repertorio que
alberga muchas de las mejores páginas de la música occidental ya un
complejo entramado de interrelaciones instrumentales en las que el alumno se
sentirá protagonista destacado.
El
hecho de que sean varios los instrumentistas encargados de tocar una sola
voz o parte (una de las señas de identidad de una orquesta y la razón
principal de su potencial sonoro) no tiene por qué empañar un ápice este
protagonismo, que por el hecho de ser colectivo no debe implicar una
disminución del perfil desempeñado por cada uno de los integrantes de la
orquesta.
Esta
es una suma de individualidades aunadas por una única mente rectora, el
Director, que ha de saber extraer lo mejor de aquéllas, que en ningún caso
deben aspirar a perderse en el anonimato, como tampoco sobresalir por encima
de sus compañeras. La unidad de criterio y la igualdad de la ejecución han
de ser, por ello, las principales metas a alcanzar.
La
orquesta debe fomentar también las relaciones humanas entre los alumnos,
acostumbrados casi siempre a una práctica individualista y solitaria de sus
instrumentos. Debe incrementar, asimismo, la actitud de escucha de todo
aquello que rodea la propia ejecución unipersonal en aras de conseguir
aspectos inherentes a toda buena interpretación orquestal: Afinación,
empaste, homogeneidad en el fraseo, igualdad en los ataques, claridad en las
texturas, etc.
El
respeto a todas las indicaciones del Director fomentará, por una parte, una
actitud de disciplina y, por otra, provocará la necesidad de memorizar las
mismas para que el trabajo realizado a lo largo de los ensayos dé sus
frutos en el concierto. En éste, el alumno podrá experimentar una sensación
muy diferente, ya que será consciente de que en la orquesta la
responsabilidad es compartida.
Todo
ello redunda, a fin de cuentas, en la introducción de esa componente de
pluralidad que el alumno debe sentir como un elemento básico de su formación,
en el que, parafraseando a Goethe, los conocimientos adquiridos deben
permitirle convertir la práctica instrumental en el seno de la orquesta en
«una conversación entre muchas personas razonables».
La
práctica de Orquesta tendrá como objetivo contribuir a desarrollar en los
alumnos las capacidades siguientes:
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